La religión, un mito común

 Sofía Burbano Mosquera


A lo largo de la historia, el hombre ha intentado encontrar respuestas a interrogantes alrededor de su existencia, de su origen y de fenómenos a los que no les halla sentido; así pues, en su búsqueda decidió crear la religión, una realidad imaginada con la cual consiguió que millones de personas cooperaran, incluso sin conocerse y permitieran que su actuar estuviera regido por nuevas leyes divinas, enviadas por una entidad suprema llamada Dios, capaz de realizar milagros y de premiar o castigar según las acciones. 

“Dios no existe. Dios es un pretexto, una abstracción brumosa que cada quien utiliza para sus fines y acomoda a la medida de su conveniencia y de sus intereses”. (Vallejo, 2003) Dios es una invención de las personas para lograr dar explicación a los fenómenos sobrenaturales que ocurren, y que ni siquiera la ciencia es capaz de hacerlo. La fe y la razón siempre han estado en constante disputa, al no ser compatibles y tener ideologías muy distintas; mientras una defiende que existe una fuerza divina ajena a nosotros, responsable de todo lo que vemos hoy en día, la otra argumenta que la ciencia es el camino a la verdad absoluta. La religión es una construcción social, que fue insertada en la humanidad por parte de la élite y la iglesia con la intención de controlar, de mover masas en torno a un mismo mito y con ello conseguir en el proceso dinero, estatus y poder.

Otro de los objetivos fue sentir pleno su interior al saber que existía una figura considerada perfecta, a la cual podían venerar y plasmar para transmitir sus ideologías fundamentadas en alguien ajeno a ellos. Pintaron a Dios a su imagen y semejanza pues ellos mismos ya se consideraban perfectos físicamente, no obstante, buscaron consuelo en un ser que no cometiera errores. Dieron crédito a un determinado orden aunque no fuera del todo real, porque con él fueron capaces de construir una mejor comunidad; pusieron su fe en éste, a partir de lineamientos que impartieron temor, donde se les corrigió y educó para seguir el camino del bien y de la verdad y guio su vida con el fin de no perder el molde impuesto e intentar parecerse a la divinidad que tanto veneraban. “Voltaire dijo acerca de Dios que «Dios no existe, pero no se lo digáis a mi criado, no sea que me asesine durante la noche»” (Oller, 2021). 

Sin embargo, esta ficción tomó fuerza con el tiempo, provocando que las decisiones de poblaciones y hasta países, dependieran de esta; las sociedades que aparecieron a partir de la instauración de la religión eran creyentes del todo, devotas y entregadas, cumplían con su rol como discípulos y servidores; “los humanos sabemos muchas más verdades que ningún otro animal, pero también creemos en muchas más insensateces. Somos, al mismo tiempo, los habitantes más listos y los más crédulos del planeta” (Harari, 2019). Con esto, es la Iglesia quien utiliza la figura y el poder de Dios para imponer su voluntad e impide la rebelión ante la autoridad de nobles y eclesiásticos.

Entonces, la religión desde el inicio ha sido una realidad imaginada inventada bajo varios supuestos como el de aclarar sus dudas acerca de su procedencia, de fundar una criatura perfecta y así llenar su incipiente espiritualidad y de formar mejores hombres con la capacidad de convencer a poblaciones enteras para hacer posible la cooperación de sus individuos en torno a esta creencia compartida, al igual que un mismo Dios, unas reglas y todo un conjunto de ideologías, que con el paso de los años se ha hecho más presente, rigiendo la educación la política, la forma de vestir, de actuar y de vivir. 



Referencias

 Oller, E. (2021). Una realidad imaginada | Naturaleza y Cultura. Instituto Mare Nostrum. https://www.institutomarenostrum.es/aulavirtual2/pluginfile.php/26741/mod_resource/content/2/una_realidad_imaginada.html

Vallejo, F. (2003). Discurso para recibir el Premio Rómulo Gallegos. Universidad Veracruzana Repositorio Institucional. https://cdigital.uv.mx/bitstream/handle/123456789/373/2004129P125.pdf?sequence=1&isAllowed=y.

Harari, Y. N. (2019). ¿Por qué la ficción triunfa sobre la verdad? The New York Times. https://www.nytimes.com/es/2019/05/26/espanol/opinion/yuval-harari-poder-verdad.html








Comentarios

la religión es mecanismo de control tan sofisticado que se permeó durante una gran parte de la historia de la humanidad en su población, así mismo sirve para intentar dar una explicación sobre lo que ignoramos, cayendo aún más en el yugo de la ignorancia al no querer buscar el por qué de las cosas y darle una respuesta fácil a ellas en Dios, por otro lado también es una excusa de todas aquellas situaciones externas y no ajenas a nosotros las cuales nos desfavorecen y buscamos dar un razón para excusarnos. En líneas generales, la religión y tener una figura de la misma en Dios es algo con un carácter de conveniencia muy alto en pro de controlar, justificar y excusar.

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