El racismo estructural en Colombia
Jairth Renee Morcillo Urrutia
Noah Harari (2014) plantea como el racismo a escala mundial en otrora al dia de hoy ha sido practicado en diferentes formas creando un círculo vicioso con el devenir de la historia, partiendo de los conquistadores importando millones de africanos para mano de obra esclava en América donde el orden jerarquico era el control de los blancos sobre los negros, pasando por leyes discriminatorias para legitimar y justificar las divisiones raciales con el fin de salvaguardar el orden racial que consistia por ejemplo que los negros no votaran en elecciones, que no estudiaran en escuelas para blancos, que no comieran en restaurantes para blancos entre otras, y posteriormente con el tiempo el racismo se extendio con conductas de carácter más cultural, para ilustrar lo podemos ver en estandares fisicos blancos que se imponen porque es la belleza aceptada donde los rasgos tipicamente negros se consideran feos. (pp. 161-164).
Colombia no ha sido la excepción a este tipo de discriminación en diferentes formas a lo largo de la historia y particularmente lo podemos notar con la expresión “negro ni mi caballo” dicha por el expresidente caucano Julio Arboleda Pombo quien detentaba el poder en aquella época de 1861, fue uno de los esclavistas y racistas más grandes del departamento del Cauca y ya vamos viendo como el planteamiento de Noah Harari ha sido un patron en este país, donde mas adelante con mayor detalle vamos a mostrar.
Por otra parte el historiador Sergio Mosquera Mosquera (2020) se ha dedicado ha hablar de la historia afrocolombiana exponiendo tres grandes características publicadas en su libro “Negro ni mi caballo” con el fin de hacer incidencia en como la historia de este pais lleva la impronta de los negros en la construccion de nacion, argumentando principalmente en cambiar la perspectiva y empezar a mirar con otros ojos al que tradicionalmente lo hacemos, señalando de manera general que el racismo no es un tema circunstancial sino estructural en la forma como hemos constituido el estado colombiano con imposiciones racistas de hombres blancos.
La primera característica se cimenta en la normalización de las desigualdades en función del colonialismo en América donde la violencia y saberes ancestrales sincrónicamente empiezan con el orden colonial del mundo. La segunda gran característica está fundamentada en cómo el racismo se usó en términos de ideología, clasificaciones y los mecanismos de control al blanqueamiento. Y finalmente en la tercer característica se ocupó de los agitadores y precursores del racismo en el país, por ejemplo José Ignacio de Pombo y Ante: blanquear la sociedad para acabar con los negros, Francisco José de Caldas y Tenorio: el sabio del determinismo geográfico y racial y Camilo Torres y Tenorio: el derecho a mandar por ser blancos. (Redacción Vive Afro, s.f.).
Con toda esta síntesis anteriormente dicha el fin buscado por Sergio Mosquera Mosquera es dar a conocer como el racismo estructural ha sido transversal y un problema grave sin resolver por la sociedad colombiana en más de dos siglos, que ha impedido el avance y desarrollo de la gente negra y sobre todo mostrar la vulnerabilidad a la que se enfrentan que más adelante abordaremos y analizaremos las diferentes cifras poco alentadoras que son el resultado de esta deuda histórica con las diversas comunidades afro:
El 30% de los afros está en la pobreza. El 14,3% es analfabeta, 4 puntos porcentuales por encima de la media del país. El 20% no tiene agua potable, 8 puntos por encima del resto del país y el acceso al sistema de salud es paupérrimo, con la emergencia sanitaria del coronavirus en el Chocó en donde después de 43 años de haber sido fundado el hospital llegaron las primeras camas de UCI al hospital público. El 81% de los afro trabajan de manera informal, cuando buscan trabajo los discriminan por su tono de piel e incluso por el pelo como lo demostró un experimento Dejusticia que consistió en enviar 900 hojas de vida con foto entre personas blancas y afro, mientras el 19% de las hojas de vida de las personas blancas lograron una llamada solo al 9,1% de los afros los llamaron. Otro estudio (Observación Distrital Antidiscriminación de Cartagena) demostró que en Cartagena existen barreras históricas para que la población afrocolombiana pueda llegar a cargos directivos, todo esto debido a que ha existido una desigualdad dentro del mercado laboral donde por ejemplo le rebajan sus salarios haciendo que sea cada vez más difícil salir de la pobreza o donde las políticas públicas se enfocan en fomentar la educación técnica y no la universitaria lo que les impide ser competitivos en el mercado. (La Pulla, 2020, 4m18s-5m53s).
Por otro lado está el tema concerniente al conflicto armado, los afros han puesto a muchas víctimas y lo han sufrido de manera específica por su color de piel, 1.124.000 son víctimas del conflicto es decir el 12,5% que en su mayoría son mujeres, que además han sido utilizadas como botín de guerra: así sucedió en 2006, a tres mujeres afro en Uramita - Antioquia, fueron acusadas de espías y violentadas sexualmente por comandantes guerrilleros. Las víctimas afro se multiplican con el desplazamiento, cerca de 4000 personas de las cuencas de los ríos Curvaradó y Jiguamiandó que tuvieron que irse en 1997 después de que un grupo de paramilitares con el beneplácito del ejército llegaran a matar, a desaparecer y a desplazar a todo el que estuviera en el territorio en las operaciones llamadas Génesis y Cacarica. (La Pulla, 2020, 5m54s-6m38s).
Pero al estado y a los actores armados no les bastó con amedrentar a los afros y expulsarlos de sus tierras, siguen asesinando a los líderes afro como pasó con la monja Yolanda Ceron asesinada el 2001 en Tumaco, también al líder social Temistocles Machado a quien mataron en 2018 y con Maria del Pilar Hurtado que la asesinaron en 2019, tres líderes sociales, cuyo único objetivo era ser la voz de muchas personas. (La Pulla, 2020, 6m39s-7m03s).
Además asesinaron a decenas de afros como sucedió en la masacre de Bojayá y La Chinita, que dejaron marcas imborrables en la población afro hasta hoy, según un informe “ Afrocolombianos, sus territorios y condiciones de vida” se han perpetrado 11 masacres ocurridas hasta el 2011 en los territorios afro en el valle del cauca, 9 en Nariño y 7 en Chocó que dejaron más de 100 muertos. (La Pulla, 2020, 7m04s-7m21s).
Finalmente podemos concluir que basándonos en estas cifras relativamente actuales ratificamos que el racismo en colombia hoy es mayormente estructural, a pesar de las leyes antidiscriminación que existen en nuestra carta magna no es suficiente si el fin es cerrar brechas de desigualdad racial teniendo en cuenta el porcentaje de pobreza con respecto a la media nacional mestiza es importante que en el mercado laboral se tenga en cuenta un porcentaje más incluyente debido a la vulnerabilidad a la que han estado sometidas las comunidades afro en este país, partiendo de que hay problemas de tiempo atrás sin resolver y que hacen lo que mejor pueden con lo que tienen y claramente con desventaja en relación a las personas mestizas mayoritariamente en el país.
Por otro lado está el tema del imaginario o como bien lo llamó Noah Harari los mitos convertidos en este caso como una especie de realidad imaginada, tenemos prejuicios con respecto a los afros por la estigmatización histórica, calificaciones sin evidencia científica que las respalde como por ejemplo que los afros sirven solo para actividades que requieren de más fuerza, que son perezosos, que son ladrones o cualquier cantidad de epítetos a los que se han enfrentado toda la vida porque no podemos negar que esta es una verdad incómoda de la que no nos gusta hablar pero en el ámbito cultural este país sigue siendo supremamente racista producto de los prejuicios violentos que vemos incluso reflejado en la cifras tan altas en función del conflicto armado colombiano donde las víctimas se cuentan en decenas de miles porque a pesar de que en teoría sean considerados iguales a los demás y que tienen derechos, a la sociedad en general no le importa la suerte de los afros.
Referencia
La Pulla. (10 de junio de 2020). Breve historia del racismo en Colombia | La Pulla [Archivo de Vídeo]. Youtube. Breve historia del racismo en Colombia | La Pulla
Noah Harari, Y. (2014) De animales a dioses. (1ª ed)
Redacción Vive Afro. (s.f.) «Negro ni mi caballo», historia del racismo en Colombia. Revista Vive Afro. https://revistaviveafro.com/negro-ni-mi-caballo-historia-del-racismo-en-colombia/
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