Reforma agraria y desarrollo rural


Juan Sebastián Méndez Polindara

Las dotaciones iniciales de un país y su distribución tienen repercusiones importantes en el desarrollo de largo plazo, mientras que las instituciones originadas en el pasado colonial afectan la distribución de los factores del presente (Nunn, 2009). Luego, el desempeño económico del sector rural se encuentra diesmado desde la época colonial. Aun más, los efectos de los recursos limitantes y las reglas perjudiciales no afectan solo el desarrollo económico, también tienen impactos importantes sobre la organización y el progreso social del país. Para alcanzar la anhelada paz es fundamental superar viejos obstáculos que permanecen, continuar con prácticas esperanzadoras al progreso y dejar atrás las dificultades estructurales que motivaron el conflicto. Por esto, surge la necesidad de una reforma agraria que fomente el desarrollo rural, cuestión que se puede entender desde la historia económica colombiana. Así, el propósito de este texto es exponer el origen de la distribución de la tierra, los efectos de los intentos de reforma agraria, la naturaleza de la producción de bienes básicos, el mercado de trabajo rural y la lógica de producción especulación como hipótesis que permite aproximarse a la actualidad del campo y su rol en la búsqueda por terminar el conflicto de una forma más completa e informada. En primer lugar, el problema de la tierra ha sido permanente en Colombia. Desde la colonia el sector rural ha sido desorganizado y rezagado respecto al sector urbano, pues la frontera agrícola era difusa y la tierra se delimitaba por temas políticos sin tener en cuenta la productividad (Colmenares, 1997). Ahora bien, varias veces el Estado ha intentado solventar estos problemas de distribución a través de reformas agrarias. No obstante, los efectos de segundo orden de estas, que dependen de la distribución inicial de la tierra, generaron que la desigualdad aumentara a nivel municipal. Por tanto, a pesar de los esfuerzos estatales, la permanente desigualdad de la tierra y la sombra de las reformas agrarias del pasado representan un obstáculo importante para promover proyectos productivos, factor fundamental para el desarrollo agrícola. En segundo lugar, históricamente Colombia se ha caracterizado por ser una economía primaria exportadora Desde la inserción a la economía mundial, el país ha competido en el mercado global con la exportación de productos agrícolas, cuyo potencial comercial se funda en la lotería de los productos básicos En un contexto en el que el comercio internacional ha guiado el modelo de desarrollo nacional, competir con productos poco apreciados en el mercado exterior, productos agrícolas, limitó el efecto del sector externo en el desempeño económico. Casualmente, la tierra en las regiones de normalización es apta para la producción de un bien con alta demanda internacional: Sacha Inchi. Por esto, parte de la apuesta del desarrollo rural prometido en el acuerdo final es aprovechar las propiedades del Sacha Inchi para desarrollar un referente agroindustrial y competir en el mercado internacional. Finalmente, el tema de tierras, producción agrícola y comercio son fundamentales para impulsar el campo. La distribución de la tierra debe mejorar para potenciar productos de importación e inversiones productivas. Al igual, es fundamental que los productores no caigan en producción especulación y se aprovechen los beneficios del sector externo para aliviar los costos de una economía primaria exportadora.


Lista de referencias


·       Colmenares, G. (1997). Las formas de dominación. En G. Colmenares, Historia Económica y Social de Colombia. Tercer Mundo Editores.

·       Ocampo, J. A. (1998). Colombia y la economía Mundial 1830-1910. . En J. A. Ocampo. Bogotá.: Tercer Mundo Editores

·       Kalmanovitz, S. y. (2009). Aspectos de la agricultura colombiana en el siglo XX.














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