La tecnología y la informalidad laboral
Siempre que hablamos de
tecnología no podemos negar la importancia que ha tenido en el desarrollo
histórico de las sociedades pues, con ella, hemos avanzado y seguiremos
avanzando a pasos agigantados en cuestión de ‘’abrir y cerrar los ojos’’. Sin
embargo, el uso de la tecnología, históricamente, ha sido tema de revuelo
relacionado con la organización económica de las sociedades y con la evolución
en los procesos de producción de las mismas.
La anterior idea, se vino
desarrollando desde los inicios de la Revolución Industrial, un claro ejemplo
es El Molino de Cintas, inventado en Alemania. Dicho invento hacía de 4 a 6
tejidos de una vez, siendo así, la primera vez que se pensó en prescindir de
las personas en la producción de textiles. Cabe resaltar que, en ese momento la
gente se reveló contra su propio remplazo; no obstante, siglos después se
volvió a retomar la idea.
Cada
perfeccionamiento en la maquinaria, en las herramientas, en los edificios, en
la obtención de la materia prima ahorra trabajo y nos permite producir el
artículo, a que este perfeccionamiento se aplica, con más facilidad y, en
consecuencia, su valor se altera (Ricardo, 1941, p.37).
Regresando un poco más en el
tiempo, se ven las consecuencias de dicha forma de pensar, una de ellas es –por
ejemplo- las comunicaciones, antes en los centros de comunicación, si una
persona de Popayán se quería comunicar con otra que estaba en Bogotá, primero
se debía llamar a un intermediario para servir de ‘’conector’’ entre las dos
personas.
Este trabajo se volvió
obsoleto con la llegada de las nuevas tecnologías de comunicación (entre ellas
los celulares), ocasionando el despido de los trabajadores que le eran
inservibles a la empresa de comunicaciones y (los que no tenían estudios o eran
muy escasos) se sumaban a la informalidad como medio de sobrevivencia.
Con todo lo dicho
anteriormente, podemos entender claramente que las empresas, desde hace
bastante tiempo, han invertido mucho más capital en el desarrollo de las maquinarias
que en el sostenimiento del trabajo y, la razón es muy sencilla, las máquinas
no se cansan, no hay que pagarles prestaciones de servicios, son más
eficientes, entre otros.
Llevando así a que entre más
avancemos tecnológicamente, los humanos serán cada vez menos en las empresas e
industrias porque nos reemplazarán máquinas más eficientes, consecuencia de la
que las personas hemos sido los únicos responsables.
Referencias bibliográficas
Ricardo, D. (1941). Principios
de economía política y tributación (2a ed.).
Buenos
Aires: Claridad.
Comentarios
Para concluir, si la tecnología sigue creciendo, si sigue en un desarrollo tan rápido, los humanos estaríamos en 'vía de extinción' en el ámbito laboral.