La necesidad de saciar un deseo
Por: Juan Camilo Revelo Paredes.
Es muy
importante saber que , al parecer, no todo lo que creemos necesitar es
importante. Es decir, antes del siglo XIX, el uso de desodorantes no era
necesario; es más, los desodorantes y antitranspirantes no existían hasta esa
época, pero la necesidad de mantener las axilas frescas y limpias (de manera
que huelan bien) ayudó a la invención de estos productos. En el siglo XX el
desodorante ya era parte del mercado, pero era considerado tan íntimo que en
las farmacias era solicitado con mucha discreción. En aquellos tiempos, los
antitranspirantes eran anunciados exclusivamente para las mujeres; fue hasta la
década de 1930 cuando las empresas empezaron a perseguir el mercado masculino.
Tras la Segunda Guerra Mundial, se popularizó el uso del desodorante en los
países occidentales. (museo del objeto
del objeto. (2010). La historia del desodorante. Recuperado de https://elmodo.mx/el-modo-del-modo/la-historia-del-desodorante/ ).
Éste es un
ejemplo de una necesidad necesaria (válgame la redundancia), ya que era
necesario un método más fácil para la sociedad el uso de antitranspirantes que
el hecho de estar bañándose con agua de rosas en más de una ocasión.
Pero hay
necesidades que en realidad no son tan necesarias como lo parecen, pero nos lo
han hecho ver como necesarias y hasta indispensables; en defensa del texto se
podría decir que el uso de antitranspirantes es una necesidad innecesaria,
puesto que estos olores son naturales en nosotros y no hay porqué ocultarlos,
pero esto forma parte del aseo personal, que diferencia al hombre de las
bestias.
Ahora bien
¿cuáles son estas necesidades innecesarias? Son todas aquellas que te obligan a
comprar cada día más de el producto que calme esta necesidad o comprar un
producto mejor para sentirte superior a los demás. Un ejemplo de estas es la
llegada del automóvil que, a pesar de cubrir una muy buena necesidad que es la
de un buen medio de transporte, ha llegado a ser bastante superficial que nos
obliga a competir entre nosotros por quién tiene el auto más lujoso. Marcas
como Ferrari, Mustang, Mercedes, Lamborghini, Rol Royce, entre otras, son sólo
un ejemplo de la competencia entre las personas, que dejaron de ver los autos
como un medio de transporte eficiente, a como lo que es en realidad: un lujo. Y
éste lujo no sólo no es necesario, sino que evade la solución a la necesidad
principal de un auto, que es la de transportar, a la de demostrar lo que tu
bolsillo puede darte. Es cierto que los autos de estas marcas son más
perfectamente ensamblados, lo que los hace mejores que las marcas comerciales
como Ford, Chevrolet, Renault, entre otros, pero la idea principal no es hacer
uso de estos autos todo el tiempo, sino cuando se necesiten; por lo tanto,
comprar marcas lujosas de autos no es una necesidad, esto ya se convierte en un
deseo, un deseo de ser superior a los demás y demostrarlo dándose estos lujos.
Y ejemplos hay
muchos de necesidades innecesarias, por eso te invito, querido lector, a que, cuando
compres algo supuestamente necesario, consideres: ¿en verdad es tan necesario?
Referencia.
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