¿QUIÉN ES EL CULPABLE? - ¿NO HAY SOLUCIONES?
Actualmente los
cafeteros colombianos se encuentran frente a una gran problemática, el costo
del café suave es uno de ellos, es muy evidente porque las cifras nos muestran
que los precios llegan a un US$1,24/libra en marzo de 2019 y la
dependencia del precio del dólar que ha estado inestable y promediado en $3.100/dólar
posiciona así el valor de la carga de
café en $700.000.o menos, esto muestra la claridad y la magnitud del problema
porque se desembocan dudas sobre el futuro de las familias cafeteras, la mayor
preocupación es que el costo de producción es mayor y no deja ni un pequeño
porcentaje de ganancias para el sostenimiento.
Una propuesta de
Colombia es que todos los países productores puedan liquidar a un mejor precio
y para esto ha surgido la idea de la desvinculación de la bolsa de valores de
Nueva York para vender el grano por encima de los costos de producción. Esto
implicaría que cada país fije el precio de su café a los compradores basándose
en la ley de la oferta y la demanda. Además es bueno que los cultivadores
tengan alguna injerencia en el asunto.
Comúnmente se
conoce dos variedades de café: café arábigo (coffea arábica) y café robusta
(coffea canephora); el primero se destaca por sus notas dulces, aromatizadas y sabor suave al paladar; a diferencia el café robusto
por crecer en zonas secas tiene un gusto final amargo, con mucho cuerpo y poco
perfumado, representando el 70% de la
producción a nivel mundial por ser el más económico en cuestión de
sostenimiento. En Colombia se cultiva café arábigo que lo posiciona como el
primer país productor de café suave, y de manera global esta variedad representa el 30% de la
producción del café; este no es el mejor pagado y si se hace debe ofrecer
excelentes tasas, calidad en sabor y garantizar los mejores procesos de lavado
y secado; de igual manera ambas situaciones tienen un costo de producción muy
alto.
De mi vivencia y
relación con comunidades cafeteras, conozco las insuficiencias que existen para
cubrir las necesidades de cada hogar y esto me hace indagar sobre posibles
soluciones; la propuesta expresada anteriormente ayudaría a una mejora en el valor del café, siempre y
cuando los países productores y demandantes lleguen a un mutuo acuerdo y
equilibrio de las ofertas, donde la principal condición sea un valor mayor al
costo de producción generando un buen porcentaje de rentabilidad. Aunque la
situación actual no es alentadora si muestra ventajas al cultivar café arábigo,
porque se produce en un país que cuenta con suelos, climas y alturas que nos da
la seguridad para ofrecer un producto de alta calidad, adicionando la idea de
no solo vender la materia prima sino crear compañías nacionales que transformen e innoven el café en productos
que incrementen la economía para el progreso de los grandes y pequeños
caficultores.
Finalmente no
debemos permitir que los cafeteros desistan de continuar con esta práctica
agrónoma que enriquece nuestro país, las decisiones se deben tomar hoy y
generar soluciones de manera colectiva
para no entregar a las próximas generaciones un país derrotado dependiente de
los demás, cuando en el ayer era y deseaba ser más autónomo.
Bibliografía.
Clavijo, 2019).
Asorey, 2016)
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