MONSANTO, el gran imperio en la agricultura




En esta época contemporánea en la que vivimos, inmersos como consumidores netos que somos dentro del capitalismo, son muchos los aspectos, temas y situaciones que son desconocidos e ignoradas por la mayoría de muchos, pues nuestra concentración y atención básicamente, gracias a la publicidad y manipulación de los medios, está dirigida completamente a otro tipo de elementos que en su mayoría son solo por moda, por estar en onda, simplemente por distraernos de la realidad, para que en cualquier momento por diferentes circunstancias, nos choquemos de frente con lo inevitable y no tengamos escapatoria alguna.
Uno de los principales factores que todos los gobiernos a nivel mundial y que por estos días está muy de moda en nuestro país (casualmente solo en épocas electorales se aparecen en las zonas más inhóspitas y recónditas, para hacer promesas que a partir de cierto punto se convierten en irreales), es la cuestión de la producción de alimentos, la agricultura, con el fin de poder tener una sociedad sostenible, la cual ayude para el sostenimiento alimentario interno y que de cierta forma también se pueda comercializar con otros países, de tal manera, que se puedan lograr intercambios que beneficien al país. Siendo la agricultura un punto clave y fundamental para la economía de un país y del mundo entero en general, porque sin comida no hay vida, así de sencillo, y es desde este aspecto que la trasnacional MONSANTO, quiere terminar de consolidar su gran imperio con sus productos transgénicos, los cuales han logrado desarrollar gracias a la biotecnología. Desde la mirada de A. Toffler se podría decir, que la biotecnología haría parte de la tercera ola, o como también se le denomina, la era espacial, la sociedad pos-industrial, por parte de otros futuristas, puesto que, es un desarrollo que ya sea para bien o para mal, ha podido lograr modificaciones desde la genética, desde el ADN a ciertos productos, basándose en “el principio de la equivalencia sustancial” (video el mundo según Monsanto) con el cual afirman que: “una planta modificada genéticamente es igual a una planta convencional, pues si se introduce un gen es ADN, por tanto es aceptable, ya que hemos consumido ADN desde siempre” (video, el mundo según Monsanto), por lo que en países como Estados Unidos, no tiene ninguna política que regule los transgénicos, prácticamente estos están regidas bajo las mismas políticas existentes sin ningún tipo de regulación. Al igual que todo, MONSANTO también tiene una historia, pues no siempre ha sido una empresa agrícola, cuyo fin es de ayudar a los campesinos (agricultores) a producir alimentos más sanos, reduciendo a su vez el impacto de la agricultura sobre el entorno, como se presenta en su página. Sus inicios para la época en que fue fundada, 1901 (justo para comienzos del siglo  XX), era una empresa dedicada a la química, a desarrollar productos químicos, vendiendo la idea que la química era amiga de las personas, ya que era una química creativa que hace maravillas para el ser humano.
Pero ¿Por qué esta trasnacional podría considerarse dentro de la tercera ola? ¿Por qué podría decirse que quiere consolidar un gran imperio? Estas y muchas preguntas más pueden surgir a medida que se investiga más y más acerca del tema y en particular de dicha empresa, porque lo que para muchos no es un problema o se le es indiferente, para otros que ya pasaron por ello y algunos que están apenas empezando a vivenciar dicha afectación, definitivamente no es lo más conveniente ni recomendable para la vida del ser humano, debido a las innumerables consecuencias negativas que estos productos transgénicos traen consigo para la salud humana, haciendo que la exposición a los químicos que manejan para crear sus productos, producen enfermedades como hepatitis y se llega a desarrollar cáncer más adelante (20 – 30 años después), debido a las alteraciones celulares que causa en la persona. Pues bien, desde la perspectiva de A. Toffler, indiscutiblemente, esta compañía teniendo en cuenta cuál seria la industria de la tercera ola : la industria genética, industria biológica, la industria espacial y la electrónica, premisas como: “la biología reemplazará en importancia a la química” y “la ingeniería genética será utilizada en la agricultura para aumentar la provisión mundial de alimentos”, MONSANTO es un gran ejemplo que definitivamente está completamente encaminada bajo dicha perspectiva; la primera premisa, se cumple a cabalidad, pues dejó de ser una empresa netamente química a producir por medio de la biología y la tecnología, la biotecnología, productos transgénicos, sobre todo semillas para cultivar alimentos, con el fin de poder no tanto aumentar la provisión mundial de alimentos, como la segunda premisa, porque por medio de las patentes, no permite que sean guardadas las semillas por los agricultores para una próxima cosecha, y sus semillas solo sirven para generar una sola producción, por tal motivo deben comprar la semilla cada que van a cosechar de nuevo, sino de poder tener el control total de la producción de alimentos a nivel mundial, algo que sería totalmente peligroso para la sociedad, porque el hecho de que un solo sujeto sea el dueño y tenga el poder absoluto de la producción de alimentos, es algo que en pocas palabras solo les convendría a aquellas personas que adquisitivamente tienen los recursos suficientes para poder acceder a los alimentos; por dicha razón, es una transnacional que tiene presencia legalmente prácticamente en todos los continentes, abarcando un sin número de países, consolidando el imperio de la agricultura. Colombia no ha sido un país excluido por esta empresa, sin embargo, por políticas implementadas por el gobierno, a raíz de que nuestros campesinos no han dejado que se acentué dicha trasnacional en nuestro territorio, MONSANTO no ha podido aun consolidarse en toda sur américa, pues a diferencia de Colombia donde los mismos campesinos, los directamente afectados y quienes sufren las consecuencias de, son los opositores radicales a que lleguen y se comercialicen los productos transgénicos, mientras que países como Argentina, Brasil y Paraguay si han permitido y han hechos políticas gubernamentales, de tal manera de legalizar dentro del componente agrícola de cada país, la utilización de productos transgénicos, debido a que el contrabando fue por la razón que hubo la incursión de dichos productos en estas zonas.
El hecho de querer que únicamente se utilicen sus productos y semillas transgénicas, hace que se vea como una gran amenaza para el pequeño agricultor, esto porque, dichas semillas modificadas llegan a ser hasta 4 veces más costosas que las semillas limpias, convencionales, pero aunque la compañía asegura que no se necesita sino solo la semilla, eso no es lo que dicen los agricultores por ejemplo de algodón de la india, donde afirman que aparte de ser más caras las semillas, el costo se aumenta, debido a la cantidad de abonos y pesticidas que deben comprar para mantener y asegurar que se dé una buena cosecha, porque en caso tal de no ser así, las deudas serian exuberantes, tanto así que aseguran que, los suicidios han aumentado desde el 2005 fecha en la que empezó a utilizarse las semillas transgénicas para los cultivos de algodón, semillas Monsanto, debido a que, por la pérdida de la cosecha, no se obtienen los recursos económicos para poder cosechar de nuevo y difícilmente pueden sobrevivir, quedando únicamente con una deuda impagable, por tal motivo algunas personas en medio de su desesperación optan por lo que consideran ellos como la mejor opción y es quitarse la vida, pues a un muerto ya no se le puede cobrar.
En conclusión, aunque para muchos problemáticas como esta son desconocidas, debemos empezar a concientizarnos que todo no es color de rosa y que debemos empezar a hacer cambios desde lo más pequeño y a medida que vamos escalando, investigando, creciendo (en todos los ámbitos de la vida), poder implementar medidas que ayuden a mejorar y tal caso a mitigar los estragos que ya se han producido, porque el mundo es de todos, y todos debemos contribuir a la conservación de la vida sana entre el ser humano y la naturaleza. Dejar un poco de lado el miedo y poder enfrentarnos así como los campesinos Colombianos que se enfrentaron contra el gobierno, de tal manera que se les respeto y se les tuvo en cuenta sus peticiones y ¿qué diferencia hay entre ellos y los demás ciudadanos? Todos podemos hacer parte del cambio positivo y hacer que se respeten los derechos como comunidad. Puede que haya mucho más desarrollo y que la tecnología ayude para mejorar en todos los aspectos, pero ¿a qué costo? ¿La salud del ser humano es menos importante que el desarrollo biotecnológico? Que es más importante ¿la salud de las personas o el ánimo de lucro de las empresas?
  

Nataly Gómez Martínez
Bibliografía




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