GUERRA CONOCEMOS SU SIGNIFICADO, ALGO DEBEMOS HACER
Muchos nos
preguntamos que es Guerra, de donde viene esa palabra, el diccionario de la
lengua española nos entrega estos significados:
1. Desavenencia y rompimiento de la paz entre dos o más potencias.
2. Lucha armada entre dos o más naciones o entre bandos de una misma
nación
3. Pugna
(oposición, rivalidad).
4. Lucha o combate, aunque sea en sentido moral.
5. Oposición de una cosa con otra.
Quizás
estos significados se aproximan, pero lo que más nos llama la atención es que
cuando escuchamos esta palabra quizás no le prestamos atención porque no ha
llegado a nuestra puerta, ni tampoco nos ha tocado directamente, pero si esa
palabra la escuchara una persona que verdaderamente sabe y entiende su
significado, puede que su condición cambie a un nerviosismo y reviva los horrores
que se viven en una guerra.
América
latina, Centroamérica y el Caribe siguen arrastrando las graves consecuencias
que han dejado las guerras de varios años. Estas confrontaciones han nacido por
motivos ideológicos, étnicos, por intereses sobre los recursos naturales y
energéticos. Pero como todas las guerras en el mundo traen consigo la
violencia, la desigualdad social y la miseria.
Los colombianos vivimos,
hace más de 50 años, en un conflicto armado que afecta notablemente nuestros derechos
humanos. Una de las consecuencias de esta guerra interna es casi una cifra de 5
millones de desplazados. Las
comunidades más vulnerables son los indígenas y los afro-descendientes, que a diario sufren amenazas y
asesinatos. En general, lo que ocurre es que aquellos que intentan defenderlos
(abogados, activistas, periodistas) son amenazados, estigmatizados e incluso
asesinados. La desigualdad social convive con la expulsión de agricultores y
campesinos de sus tierras. La verdad es que el poder está en manos de las
empresas mineras y de aceite de palma, que aprovechan de que estas comunidades
no tienen títulos legales sobre las tierras, para expulsarlas de ellas.
En el exterior tienen
unos ojos distintos para vernos hoy. Allá saben lo que son las guerras y sus
consecuencias negativas. Aquí, muchos de nuestros dirigentes, comentaristas,
intelectuales, empresarios y gran parte de la población urbana no se han dado
cuenta de la guerra. Les ha sido ajena, pues la han luchado los campesinos
pobres, los estratos bajos; ellos, no. Es un país indolente ante la guerra, ha
sido una guerra “a lo lejos”. Los apasionados guerreros que han promovido,
estimulado, empujado la violencia y se han beneficiado de ella no son los que
han dado los tiros, sus hijos tampoco.
Hoy reina la
indiferencia por la paz entre los que ignoran las consecuencias de la guerra.
Por el contrario, los tercos guerreros buscan réditos políticos con el odio. Se
habla de argumentos torcidos. Hablarán de impunidad en este país que no ha
tenido justicia, se quejarán de los guerrilleros en el Congreso, como si hoy
estuviera compuesto solo por puros y rectos, protestarán por el costo del
posconflicto, como si la guerra no hubiera sobrecargado nuestros impuestos.
Ninguno dirá que es mejor la paz o la guerra.
Las
guerras que vemos en la televisión, en la prensa o en internet siguen
ocurriendo, hiriendo o matando a miles de personas cada día. Aunque apaguemos
la televisión o cerremos el periódico, en ese país o en esa ciudad el conflicto
sigue marchando. Las guerras olvidadas por la mayoría de la población en el
mundo permanecen por varios años. A pesar de que la tensión haya acabado, las
graves consecuencias que acarrea a sus comunidades y habitantes afecta a esa
generación y a la siguiente.
Por ejemplo, en África donde abunda la riqueza mineral en todo su territorio, los beneficios que se obtienen de ella son para unos pocos. Todos los conflictos internos o a nivel internacional, se desarrollan y financian a costa de las ganancias que se obtiene de la extracción de estos minerales. Pero muy poco de ello llega al pueblo, que vive en una extrema pobreza.
Es sabido que tras el tráfico de armas y de materias primas se esconden grandes intereses económicos.
Por ejemplo, en África donde abunda la riqueza mineral en todo su territorio, los beneficios que se obtienen de ella son para unos pocos. Todos los conflictos internos o a nivel internacional, se desarrollan y financian a costa de las ganancias que se obtiene de la extracción de estos minerales. Pero muy poco de ello llega al pueblo, que vive en una extrema pobreza.
Es sabido que tras el tráfico de armas y de materias primas se esconden grandes intereses económicos.
Nuestro
trabajo consiste en prestarles nuestra voz para pedir al gobierno que los
proteja y que juzgue a los responsables de esta violencia. Además, damos
nuestro apoyo a los grupos más vulnerables en esta situación, para que
comprendan y conozcan cuáles son sus derechos y cómo pueden reivindicarlos.
¡Luchamos para que haya más justicia económica y menos pobreza en el mundo!
AUTOR:
Juan
David Cruz Sánchez
Economía
1 semestre
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