Esclavitud: ¿Una Tortura Sin Fin?
Por:
Camilo Bermeo Torres
Esclavitud,
esa palabra que tanto nos mencionaron en la escuela y en el colegio, personas
sin ninguna clase de derechos, las cuales comen peor que el perro, trabajan más
que el burro, y no recibe ni las gracias por parte de sus amos. Pues esto no es
del todo mentira, es bien sabido que en las civilizaciones antiguas a los
esclavos se les explotaba con unos niveles de crueldad inenarrables, en la
antigua Grecia la cantidad de esclavos superaba la cantidad de hombre libres, y
digo hombre porque las mujeres ya desde su nacimiento, no se les consideraba personas
actas para ser libres.
A
los esclavos se les podía asignar tareas muy variadas, por lo que se pueden
subdividir en diferentes clases de esclavos. Desde esclavos domésticos, los
cuales se encargaban de hacer los oficios requeridos en la casa de sus amos,
hasta los esclavos guerreros, estos son muy famosos gracias a la sociedad
romana, pruebas de este hecho aún se pueden encontrar hoy en día, el coliseo
romano, la atracción por excelencia de las clases más poderosas de la roma
imperial, los participantes del coliseo eran principalmente esclavos, a los que
se les obligaba a luchar entre sí, o en algunos casos con las llamadas
“bestias”, animales como leones o tigres, normalmente solo había un ganador, el
que no fuera asesinado. Estos esclavos solían ser guerreros de pueblos que eran
conquistados por Roma, o en algunos casos, soldados del ejército romano que
eran juzgados por traición u otros delitos. Y, por último, pero no menos
importantes están los esclavos de oficios pesados, estos son los que comúnmente
se usan como referencia de lo que era ser un esclavo, con tareas que podían ser
llevar el agua de un rio hasta la ciudad, o minar en las canteras. E n conjunto
a todas estas personas se les consideraba como seres inferiores que poseían
pocos (o incluso en algunos momentos de la historia ningún) derechos. Los amos
eran personas con el poder de decidir sobre el futuro de sus esclavos, él podía
castigarlos con violencia cuando consideraba que no eran “obedientes”,
mandarlos a hacer trabajos que ponían en riesgo la vida de ellos, o incluso decidir
deshacerse de ellos cuando ya no le servían. Con respecto a los hijos de estos,
muy pocas veces los amos permitían a sus esclavos que tuvieran descendientes,
pues se verían obligados a costear su crianza hasta que por lómenos llegaran a
una edad que fuera suficiente para empezar a trabajar, resultaba pues mucho más
barato comprar nuevos esclavos que estuvieran en una edad propicia para el uso
de su fuerza, esto sin contar que el uso de estos sería inmediato una vez
fueran adquiridos.
No
tenemos que irnos muy lejos para encontrar una esclavitud así de inhumana. En
América con la llegada de los invasores, tanto españoles como ingleses, pasando
por portugueses y franceses. El uso de esclavos traídos desde África, fue
colosal, principalmente en la zona caribe, donde los indígenas eran muy
reducidos y la única forma de tener una mano de obra tan grande como para llevar
a cabo las construcciones, era comprando destacamentos de negros, traídos desde
África. Estos viajes no eran fáciles para estas personas, pues se metían
centenares de hombres y mujeres en un solo barco, por lo que debido al estrecho
espacio al que se les sometía, el hambre, la falta de agua para el consumo, las
tormentas, altas mareas, y enfermedades que se propagaban entre ellos debido a
la falta de defensas que tenían, la tasa mortalidad de los esclavos, solamente
en el viaje, ya era muy grande, normalmente solía ser alrededor del 10%, pero
se veía incrementada en los trayectos más extensos. La raza era el factor
principal en la selección de esclavos, los negros solían ser los más
desfavorecidos, seguidos de los indígenas nativos de américa, este racismo, se
vive aún hoy en día en muchos países del mundo, principalmente europeos. La
esclavitud se vio reducida en el sistema feudal, sin embargo, sería una mentira
decir que esta era imposible encontrar un amo con muchos esclavos, tanto es
así, que, en los últimos tiempos del feudalismo, cuando ya las sociedades se
encontraban en un proceso de transformación avanzado, seguía existiendo una
clase de esclavos. Obviamente ya con una cobertura más amplia de derechos, los
cuales evitaban que sus señores pudieran decidir por completo sobre la vida de
estos.
En
la actualidad aún podemos encontrar formas de esclavitud, quizá no tan
evidentes, tal es el caso de los obreros, estas personas que se ven obligadas a
vender su fuerza de trabajo, a cambio de un salario, el cual en teoría les
permite subsistir y engendrar, para poder seguir el proceso de trabajo, ya que
las sociedades siempre han necesitado de la mano de obra para poder satisfacer sus
necesidades, de algunas personas que vivieron en sociedades esclavistas, podemos
encontrar afirmaciones como la siguiente , “Para Heródoto, la vida económica resulta imposible sin instrumentos,
y determinados hombres, al no tener que ofrecer más que su fuerza física y su
capacidad de obediencia, están destinados a convertirse en «instrumentos
vivientes»”(*1).
Pero además de lo ya dicho, resulta muy escandaloso saber que, en
tiempos actuales es posible encontrar un amplio mercado de esclavos, tal es el
caso de Libia, que desde el asesinato de su líder Muamar Gadafi en octubre del
2011, a manos de grupos mercenarios separatistas (apoyados por estados unidos y
la organización del tratado atlántico norte (OTAN)), vive en una auténtica
anarquía que no comprende lo que es la paz ni la tranquilidad. Entre tantos
crímenes de lesa humanidad, se puede encontrar ahora un amplio mercado de
personas, las cuales son retenidas contra su voluntad, para luego ser vendidas
al mejor postor. La situación de las mujeres no es mucho mejor, pues estas son
más demandadas, para ser convertidas en esclavas sexuales, o prostitutas. La
trata de personas es el pan de cada día en esta nación que cada vez observa con
más dificultad la luz de la esperanza. Sin embargo, antes de la decadencia de algunos
países como Libia, ya podíamos encontrar (aunque en menor medida), en tráfico
de personas en el muy mencionado “mercado negro”, este mercado multimillonario
ilegal, que opera en todo el mundo.
Como conclusión me gustaría hacer una pregunta: ¿Podremos desaparecer la
esclavitud en nuestras sociedades actuales?
Gracias a los movimientos feministas cada vez se crean leyes más
igualitarias, que relegan la diferencia en derechos de género, el cual siempre
ha sido uno de las problemáticas más grandes en la mayoría de empresas de
nuestro país. Hace apenas medio siglo, en estados unidos se crearon leyes de
inclusión para los afrodescendientes, sin embargo, es muy común encontrar
personas reacias a este cambio, tal es el caso del propio presidente de ese
país (Donald Trump), quien, desde muy temprano en su campaña electoral, dejaba
boquiabiertos a todos los defensores de lo políticamente correcto con sus
discursos llenos de xenofobia, machismo, y racismo. Por esto y más podríamos
llegar a creer que es imposible desaparecer este fenómeno, y mientras se sigan
haciendo guerras e invasiones, los esclavos estarán presentes en nuestro mundo
corrompido.
Bibliografía:
1- https://historiaybiografias.com/esclavitud1/
2-https://historiaybiografias.com/esclavos_america/
3-https://www.elperiodico.com/es/internacional/20170411/mercado-de-esclavos-en-libia-5967609
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