La Lucha de Clases en el Siglo XXI
Por: Camilo Bermeo
Torres
En
la actualidad, estamos muy acostumbrados a que se nos hable de riquezas,
empresas, y el llamado sueño americano, esta idea que se nos inculca desde que
somos niños, la población, la cual en su mayoría tiene ciertas dificultades
económicas, tienen siempre presente la esperanza de poder subir un escalón en
la sociedad, y pasar a vivir como aquellos individuos del 1%.
Está
de más decir que las personas se han olvidado por completo de lo que es la
lucha de clases, hoy día estamos acostumbrados a oír palabras como
“Castrochavismo”, estas palabras que, a ciencia cierta, no tienen ningún significado
lógico, son el arma preferida de distinguidos grupos sociales, que buscan
confundir y manipular a la población, con el fin de disuadir toda idea de mirar
a otros horizontes. Sin embargo, ¿podríamos afirmar que, hoy en día no existe
la lucha de clases?
Para
dar respuesta a esta inquietud, debemos remontarnos muchos siglos en el tiempo,
pues a pesar de que la expresión es relativamente nueva, la lucha de clases se
viene dando desde hace miles de años. Las clases sociales, aparecen por primera
vez, en la época de la esclavitud, es aquí cuando los individuos empiezan a
apropiarse de cierta cantidad de tierras (que más tarde pasaría a reconocerse
como propiedad privada), los más privilegiados, se benefician de la calidad de
su entorno, pues encuentran en este, elementos vitales para el consumo humano,
tales como el agua, y la tierra fértil, que haría posible la agricultura. Sin embargo,
mientras algunos gozaban con el porvenir que les esperaba, otros se veían
obligados a vender su fuerza de trabajo, como forma de lograr mantenerse vivos,
pues no contaban con la suerte de poseer buenas tierras para el autoconsumo. De
aquí en adelante, este grupo de personas con menos recursos, se convertirían en
lo que hoy conocemos como: clase trabajadora.
Ya
en el feudalismo, está lucha iría en auge, con el nacimiento del proletariado
fabril, estas personas que se vieron directamente afectadas por el desarrollo
de las nuevas tecnologías (maquinas), capaces de desarrollar el trabajo de
decenas de trabajadores en menos tiempo.
Es
aquí cuando comienza a escucharse por parte de algunos autores y filósofos, la
idea de: “La lucha de clases”, la cual en un inicio solo busca mantener ciertos
derechos en la vida de los trabajadores, sin embargo, la contraposición de la
burguesía, crearía conflictos sociales que, en algunos episodios, pasaron a
convertirse en verdaderas masacres. Todo esto, fue logrado con ayuda de los
gobiernos, quienes a pesar de ser conscientes de lo que ocurría, preferían
favorecer a las grandes empresas, aunque esto supusiera ganarse el descontento
de la población.
Con
el desarrollo de la teoría Marxista a mediados del siglo XIX, se empezaron a
dar movimientos cada vez más fuertes por parte de los obreros, los cuales cada
vez se organizaban mejor y exigían mayores beneficios hacia ellos, tales casos
se daban en Estados Unidos, Europa, y (quizá los más importantes) en Rusia. Ya
en el siglo XX, se empezó a discutir entre la población de todos los países
industrializados, la idea de una “revolución socialista”, esto no se daría,
hasta el año de 1917 en Rusia, donde la población, guiada por el grupo sindicalista
“Bolchevique”, derrocaría al zar Nicolás II, más tarde asesinado. Una vez
disuelto el Imperio Ruso, comenzaría una guerra civil por el poder, está
acabaría 5 años más tarde, con la victoria de los Bolcheviques, que
instaurarían la dictadura del proletariado, que se extendería fuera de las
fronteras de Rusia, es así como en 1922 nace la Unión Soviética (URSS), el
primer estado comunista de la historia.
Es
gracias a esta nación, que los trabajadores de todo el mundo, por fin
comprenden lo que significa la lucha de clases. En occidente, el socialismo se
veía con muy malos ojos, tanto así, que intentarían constantemente destruir a
la URSS de distintas formas, esto se intensifico con el nacimiento del
fascismo, cuyo objetivo principal era destruir todo lo que sonara a socialismo.
Después
de la victoria de la URSS sobre la Alemania Nazi en 1945, la lucha de clases se
extendería desde Asia Oriental hasta Europa Occidental, y más tarde hasta
nuestra queridísima Latinoamérica. De esta manera comienza la “guerra fría”,
una confrontación ideológica, económica, y militar, entre el imperio
occidental, liderado por Estados Unidos, contra la Unión Soviética y sus
aliados. En este momento de la historia, el mundo observa dos facciones
completamente distintas que, se creía, en cualquier momento iniciarían una
guerra nuclear.
Muy
a pesar de esto, había un equilibrio en el mundo, pues el socialismo cada vez
se aferraría más en las mentes de la población mundial. Ante el imponente
avance rojo, las oligarquías debían pensar en una estrategia para frenarlo, así
es como nace en Europa la: Socialdemocracia. De esta forma la burguesía acepta
darle más beneficios a la población, a costa de sacrificar un poco de sus
riquezas, esta arma a funcionado hasta el día de hoy, con este sistema de
bienestar que, se ha venido deteriorando desde finales de los 80s con la caída
del muro de Berlín (y de las naciones socialistas, aliadas y satélites de la
URSS). Esto se da, ya que la burguesía no siente que tiene el enemigo a las
puertas como hasta ese momento.
Tras
la caída del bloque socialista a inicios de los 90s a causa de la guerra
armamentística a la que se vio forzada por parte del imperio occidental, y que
hoy se muestra como prueba palpable del fracaso del socialismo, nos encontramos
en un mundo unipolar, donde aparentemente la única forma de gobierno
“eficiente” es el capitalismo occidental. Ya en el siglo XXI, la sociedad
conoce la ideología capitalista como la única y mejor alternativa, pues, aunque
la burguesía intente convencernos de que la lucha de clases ya no existe (que
es algo que se quedó en el olvido por lo obsoleta que es), los países
gobernados por esta burguesía, como Estados Unidos, se esfuerzan en subyugar a
pequeñas naciones, que aún se aferran al socialismo o lo aplican en poca medida,
tales son los casos de Venezuela, Cuba, y Corea del Norte.
Ya
entendiendo que es la lucha de clases, ahora podemos responder a la pregunta
con la que iniciamos, ¿La lucha de clases a muerto? O ¿sigue vigente hoy en
día?
Hay
una frase en el libro “El Manifiesto del Partido Comunista” escrito por Carlos
Marx y Federico Engels en 1848, esta frase dice lo siguiente. “Un fantasma
recorre Europa: El fantasma del comunismo” (pag 29 edición mexicana). Pues esta
frase, escrita hace más de un siglo nos sirve para entender como sobrevive la
lucha de clases hoy en día, y esto no es de otra forma que, en el corazón de
los trabajadores, que, aunque no comprendan como puede funcionar otro sistema
en el que nadie pueda explotar a nadie, viven con la esperanza de algún día tener
una vida digna y sin precariedades.
Con
el nacimiento de las nuevas generaciones, en las cuales muchos jóvenes ya no
comparten las ideas neoliberales, y en cambio se inclinan más por posturas de
izquierda como forma de cambiar la sociedad, el capitalismo empieza a sentirse
amenazado, pues, aunque utilicen las mismas armas destructivas o mediáticas de
las cuales son expertos, no podrán soportar la ira de los pueblos cuando se den
cuenta del grado de descomposición al que los han arrastrado.
Además
de esto, el imperio ya se dio cuenta de que no puede ir haciendo guerras (y
apropiándose de países soberanos que no le agraden) cuando quieran, pues existe
unas fuerzas antagónicas que cada vez van ganando más poder, esas fuerzas son
la Rusia y China actuales, pues aunque en países como estos el comunismo ya no
mande, ¿Quién puede asegurar que un día de estos los partidos comunistas no
tomaran el poder en una de estas naciones, y así la izquierda vuelva a tener
una potencia mundial que la represente?
En
conclusión, podemos decir que la lucha de clases es imposible de destruir, esta
vive presente en todas las sociedades del mundo, y lo seguirá haciendo mientras
exista pobreza, desigualdad, y explotación. Y aunque sea muy imperceptible, es
la que vive en constante lucha por los derechos de todos los ciudadanos.
Bibliografía:
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