Jenga en la economía ortodoxa



Es preciso remitirse a la Teoría de la elección racional, primero porque permite acercarse al concepto de racionalidad económica el cual tiene un peso importante en la presente investigación, por otro lado porque es la base de la teoría neoclásica, teoría predominante en la Economía ortodoxa. La Teoría de la elección racional está formada por una serie de supuestos, los cuales permitieron encaminar a la economía como una ciencia exacta, esta teoría según Gary Becker (1976 en Alvaréz 2009) tiene como pilares la necesidad de una conducta maximizadora, la exigencia de preferencias completas, transitivas y continuas, y el equilibrio de mercado. Robbins (1932: 23) según su planteamiento afirma lo dicho por Gary Becker cuando expone que los agentes están obligados a tomar decisiones basadas en la razón para determinar el mejor uso que se dará a aquellos recursos catalogados como escasos frente a necesidades infinitas, a fin de maximizar su bienestar individual. Pero, lo que llevó a argumentar que esta teoría encamina a la Economía como ciencia exacta es la adopción del supuesto de racionalidad en un lenguaje matemático en el que se pretende analizar las elecciones de los individuos, pasando de valores de incertidumbre a valores concretos. (Rodríguez, 2014: 8).

Los  supuestos de racionalidad según MacDonald (2003) son tres: Lo agentes no se ven afectados por hábitos o lo socialmente aprobado en la sociedad, como segunda medida, sus preferencias se clasifican de acuerdo a la consistencia y la transitividad en donde no dependen de opciones independientes; finalmente, plantea que los agentes de acuerdo a su objetivo, buscarán el mayor valor esperado subjetivo de utilidad, lo que indica, que maximizan su utilidad esperada.

De acuerdo a lo anterior y tomando lo dicho por Villota (2016) en un artículo donde se discute la realidad de la racionalidad económica, artículo importante para la presente investigación, expone:

 “La racionalidad económica está cimentada en el arquetipo del agente denominado hombre económico, que describe el modelo del comportamiento humano basado en los principios de racionalidad y optimización1utilizados por el pensamiento clásico y neoclásico. El hombre económico es la esencia de la teoría de la elección racional, y se considera como un principio de la escuela marginalista, supuesto casi indestronable en la modelación y en la comprensión de la conducta del consumidor”.

Esto nos lleva a analizar a ese hombre económico inmerso en la teoría de la elección racional definido como “homo economicus”: el concepto fue expuesto por primera vez por John Stuart Mill (1994) en su ensayo: "On the Definition of Political Economy; and on the Method of Investigation Proper to It", en el proponía un hombre hipotético movido por  el deseo de poseer riquezas, según Mill:

“[...] no se trata de la totalidad de la naturaleza del hombre como modificada por la estado, ni de toda la conducta del hombre en la sociedad. Se preocupa por él únicamente como un ser que desea poseer riquezas y que es capaz de juzgando la eficacia comparativa de medios para obtener ese fin”. ( Mill, 1836: 321).

En este sentido, la teoría neoclásica ha modela a este hombre económico como uno racional y calculador, su toma de decisiones se sustenta en hacer un cálculo entre beneficios y costos entre las diferentes opciones posibles cuyo fin es maximizar la utilidad o minimizar los costos.

José Rodriguez (2014) en su tesis: “Caminos de la Racionalidad Acotada: De la Elección Racional a la Economía Conductual”, estudio que corresponde al tema en cuestión y desarrolla la discusión acerca de la racionalidad del consumidor y la racionalidad acotada propuesta por Hebert Simon, expone que en la teoría neoclásica, se asumen las preferencias, gustos y deseos del individuo a través de sus actos, dados un sistemas de creencias y cogniciones, basados en el principio  de racionalidad, donde un agente realizará las acciones que, dado sus cogniciones, le lleven a alcanzar sus deseos. Desde esta perspectiva, lleva a insertar el argumento de la racionalidad limitada como una nueva forma de ver la racionalidad económica insertada en la toma de decisiones de los individuos.

Herbert Simon (1955) quien es uno de los pioneros en estudios sobre la toma de decisiones económicas con racionalidad limitada, este autor  realiza su crítica con una propuesta donde se expone la necesidad de desarrollar un concepto correspondiente a la realidad, lo que indica, tomar en cuenta el entorno y el tiempo además de los valores y objetivos. La idea es que los procesos mentales del individuo podrían tomar ventaja de la composición del ambiente al que se enfrentan, desde esta perspectiva,   al hablar de entorno y tiempo e incluso contexto, es cuando es factible añadir sucesos como el consumismo planteado por Bauman acompañado de la visión de baudrillard, la obsolescencia programada y la publicidad desde la visión de pignotti y Lipovetsky.

Cuando se habla de consumismo, Bauman dice que es un atributo de la sociedad, se expone cómo la capacidad de querer y desear es alienada del individuo, por tanto la esencia de estas capacidades van cambiando con el pasaje hacia el consumismo. “El consumismo, en franca oposición a anteriores formas de vida, no asocia tanto la felicidad con la gratificación de deseos sino con un aumento permanente del volumen de los deseos, lo que a su vez desencadena el reemplazo inmediato de los objetos pensados para satisfacerlos y de los que se espera satisfacción” (Bauman, 2007, 50) Esta misma idea lleva al siguiente concepto planteado: la obsolescencia programada, de acuerdo a un artículo titulado “el nuevo consumo”, la obsolescencia programada se sustenta en la tendencia hacia la saturación de mercados, lo que termina por obligar al sistema a disminuir la durabilidad de los productos y así permitir la reproducción del proceso económico.

Pero para que esta lógica tenga éxito sin presionar o lesionar de inmediato al consumidor, a través de la publicidad, se manipula al consumidor para la adquisición de nuevos productos debido a su forma, tamaño o aplicación, esta idea la plantea Pignotti,  en donde dice: “Si no aceptas el código estético y moral del régimen consumista eres un fracasado y un derrotado y todo el mundo te señala con el dedo; ése es el chantaje de la publicidad y del sistema de que es portavoz” (1976, 26). Sin embargo, Lipovetsky tiene una mirada diferente, él expone que la publicidad sólo sigue los lineamientos impuestos por las  costumbres, “La tesis de Lipovetsky marcadamente racionalista considera al consumidor un homo racionalis y no un pelele que se mueve al antojo de los anunciantes y las agencias”  (Fernandez, 2005, 101), por este lado este autor podría revelar una línea en defensa de la racionalidad de los agentes, mas para enlazar el papel de la publicidad en la toma de decisiones del consumidor es importante analizar los aportes de Baudrillard debido a  la importancia  que le da a los signos en la sociedad, su temática trata básicamente acerca del consumo como sistema dominante de objetos, signos y representaciones que absorbe y monopoliza todos los sentidos de lo social hasta reducirlos a un espejo (distorsionado) de su propia autosuficiencia.

Teniendo los factores sociológicos que se adhieren en los agentes, ahora es importante hacer hincapié en los factores psicológicos y en especial neurológicos; la Neuroeconomía añade un papel importante a la inteligencia emocional y a los impulsos que se fundamentan en la actividad neuronal del cerebro.

Todo lo anterior, lleva a plantear el problema el cual brindará una senda en la investigación: El “homo economicus” es una pieza que forma parte de la base de la teoría neoclásica debido a su enlace con la teoría de la elección racional, es así como se llega a la pregunta hecha en una analogía de un juego formado por piezas en donde a medida que se van sacando y de acuerdo a la habilidad con que se haga, la gran torre puede terminar cayendo a pique, por ende. ¿es posible que la teoría ortodoxa se derrumbe ante estas nuevas apuestas que critican la racionalidad? lo que indica que el homo economicus está siendo sepultado en medio de todos los factores que en la actualidad inciden en la toma de decisiones de consumo de los agentes. ¿Acaso es un nuevo homo economicus?, ¿se le puede seguir llamando así?



























Bibliografía

Álvarez, J. Francisco. (2009). Elección racional y racionalidad limitada. Sobre la  Economía y sus métodos. García Q. Bermejo, J.Carlos (ed), 2009, vol. 30 Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía, págs. 117Q197, Madrid, Editorial Trotta y CSIC.

Bauman, Z. (2012). Vida de consumo. Fondo de cultura económica.

Fernández Gómez, J. D. (2005). Algunas reflexiones en torno al problema de la creación de necesidades en publicidad y marketing. Revista Internacional de Comunicación Audiovisual, Publicidad y Literatura1(3), 101-124.

Jean, B. (2009). La sociedad de consumo. Sus mitos, sus estructuras.

LIPOVETSKY, Gilles (1986): La Era del Vacío. Ensayos sobre el individualismo con-
temporáneo. Barcelona, Anagrama.

MacDonald, P. K. (2003).
Useful fiction or Miracle Maker: The Competing  Epistemological Foundations of Rational Choice Theory. The American Political Science Review, Vol. 97, No. 4. (Nov., 2003), pp. 551Q565.

PIGNOTTI, Lamberto (1976): La super-nada. Ideología y lenguaje de la publicidad.
Valencia, Fernando Torres.

Persky, J. (1995).
Retrospectives: The ethology of homo economicus. The journal of economic perspectives9(2), 221-231.

Roquett, R., & José, A. (2014). Caminos de la racionalidad acotada: de la elección racional a la economía conductual.

ROBBINS, Lionel Charles (1932). Ensayo sobre la naturaleza y signi…cación de la ciencia económica, Fondo de Cultura Económica, México. 214p

Villota, M. E. H. (2017). La racionalidad económica¿ realidad o mito?. Tendencias18(1), 182-197.













Comentarios

Emanuel Espinel dijo…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Unknown dijo…
La problemática que se aborda trae consigo el replantear o re-estructurar tal racionalidad que tiene cada individuo de la sociedad, desde analizar que es la racionalidad para cada uno, y cuales son los limites de la misma para cada uno, es decir, para un individuo una conducta que el considere irracional para otro individuo o grupo de individuos puede ser racional, dependiendo esto también desde las costumbres en las que se encuentre arraigado, cultura, sociedad, nivel educativo, nivel de ingresos, su lugar de nacimiento, donde viva, entre otras muchos mas factores que puedan cambiar la concepción de racionalidad.
El objeto del autor sera identificar si se sepulto el homo economicus que trae la economía ortodoxa o si este sea a reinventado con el comportamiento de cada individuo, de esta manera el trabajo de investigación tendría valiosa importancia académica para sepultar parte de la economía ortodoxa o bien, modificar los supuestas que existen en esta para que se adapte al contexto en que en la actualidad nos encontramos.
Unknown dijo…
En este planteamiento sobre la nueva forma que describe la no tan racional forma en que los agentes tomas sus decisiones, es muy acertado el punto de vista de la autora ya que en el escrito se plasman las razones con las que quiere dar a conocer porque se genera tal critica a la escuela ortodoxa del pensamiento, cuyo pilar se encuentra bajo la racionalidad del homo economicus y que sin el todos sus planteamientos ya no cobrarían sentido alguno y tal teoría se vendría abajo tal como en el juego, esta nueva forma de pensamiento es vital para las ciencias económicas ya que es algo que abre caminos hacia otras investigaciones , que reinventa la economía y es capaz de brindarnos todo un nuevo horizonte de posibilidades, es para mi algo muy contradictorio que la base de la economía como ciencia es la física cuyos postulados han cambiado a lo largo de la historia y en la economía esto no ha sucedido por lo tanto es para mi gratificante que existan personas con el objetivo de cambiar este paradigma.

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