El nuevo paradigma económico.
Juan
Camilo Mera
A
partir de la revolución industrial con el pasar de los años el mundo vivió un
cambio radical, las nuevas generaciones de mujeres y hombres que pisaron la
tierra fueron testigos de los asensos y caídas de gigantes imperios, de las
incontables guerras y muertes a causa de odio o apasionados ideales, del
sufrimiento de muchos y el gozo de unos pocos, de la riqueza y la pobreza, del
nacimiento y muerte de mágicos inventos, la arrolladora masa de seres humanos
inundó el planeta, lo transformó y lo dominó.
Todo esto ocurría en un terreno fértil para
los cambios en las ciencias, creábamos rascacielos de libros y los estantes de
las bibliotecas no daban abasto para la enorme cantidad de información que se
estaba materializando en forma de libros y textos… El conocimiento a la par del
mundo iban reinventándose, el criticismo Kantiano, la dialéctica Hegeliana, la
crítica materista de Karl Marx, la visión humanista de Feuerbach redibujaban el
amor a la sabiduría y junto con estos la
realidad se plasmaba en fórmulas y modelos matemáticos, Newton se subía en el
pedestal de la modernidad como el hombre que revolucionó la ciencia, todo esto ocurría
y la economía no se quedaba atrás. El mundo era ciencia, los seres humanos
serían definidos por los parámetros que la razón impusiese, la realidad había
sido explicada y conquistada por el imperio de la razón.
Adam
Smith, el filósofo inglés iniciaría la tradición económica con su tratado “La
riqueza de las naciones”, empezaría a poner en la mesa del conocimiento una
disciplina a estudiar: La economía, y como una bola de nieve iba absorbiendo
los conocimientos que le llegaban del cambiante mundo, sin embargo, estaba
llena de contradicciones, para muchos, la disciplina crecería y se haría más
extensa, todas las fichas encajaban de forma obvia en la científica estructura
de su análisis: Los conflictos y problemas en torno a la reproducción material
los resolvería el Estado, la distribución más eficiente de recursos la
brindarían el mercado y el sistema de precios, la modernidad uniformaría a los
seres humanos y los economistas harían lo mismo con el homo economicus los modelos matemáticos similares a la física newtoniana
se hacían populares entre los economistas quienes adoptaron este métodos la
humanidad prosperaría bajo el paradigma de la razón.
Sin
embargo, la realidad era muy distante a lo que se planteaba en los razonamientos
modernos, la razón no era suficiente para describirla y la ciencia se quedaba
corta ante los enigmas que presentaba la complejidad del mundo, la lógica
aristotélica no era capaz de describir los complejos fenómenos de la sociedad,
la realidad no coincidía con los utópicos planos que dibujaban los científicos,
las problemáticas que la modernidad buscaba atacar no se solucionaron y el
paradigma, la realidad inventada por la razón, se derrumbó.
En
el plano económico, los modelos matemáticos que dibujaban caricaturas y
ficciones de las interacciones humanas se volvían nada menos que una fantasía
cuando un jueves de 1929 la bolsa de valores de Nueva York se derrumbó.
El
mundo estaba conmocionado, un epicentro del capitalismo había entrado en
quiebra y esto generaría un efecto dominó hacia todas las potencias. De nuevo,
un modelo de la modernidad había fallado, la crisis de las ciencias sociales
empezaba a gestarse, aparecía el caos económico de la mano con la miseria y la
pobreza, la economía e incluso las ciencias sociales de nuevo eran cuestionadas.
El
caos es también una escalera, y quienes escalaron sobre el caos de la ciencia
económica fueron sus tradicionales herejes, silenciados como todo aquel que
cuestionase al imperio de la razón, Marx y sus sucesores, la escuela austriaca
de economía, los movimientos fascistas y todo aquel que quisiera entender la
realidad desde otros puntos de vista empezó a acertar y a desarrollar sus
teorías, las ciencias sociales entraban en una metamorfosis, la economía no se
quedaría atrás.
Aún
así, la economía no puede considerarse como una disciplina pegada al método
científico, sin embargo, es de destacar la notable influencia del mismo y por
tanto es obvio que haya sufrido las considerables transformaciones que ha
sufrido a lo largo de su vida, y todas estas transformaciones surgen como
respuesta al paradigma dominante, su incapacidad de abarcar la realidad en
general. Es entonces cuando una pregunta puede abarcar el desarrollo de la
disciplina, ¿desde dónde pueden los economistas abarcar el estudio de su ciencia?¿Es
la economía una ciencia anclada indirectamente a el desarrollo de ciencias
paralelas?
Comentarios
¿Desde dónde pueden los economistas abarcar el estudio de su ciencia? Si bien, somos ciencia social por nuestro cambio de estudio, es cierto, que no debemos ignorar que los diferentes métodos para estudiar un fenómeno económico ya sea con un enfoque científico, sociológico, hedonista, institucionalista, ambientalista o ecológico, etc. son necesarios y que debemos de intentar considerar cuando estudiamos un fenómeno económico. No creo prudente casar a la economía con un tipo de camino único ya que estaría sujeto a sesgos y con la transdiciplinariedad e interdiciplinariedad que traen los nuevos paradigmas emergentes, se esta apostando a mejorar lo que hacemos y nosotros podremos aportar al cambio de nuestra ciencia y las demás; por ello es importante cómo nos enriquecemos por estos medios y lo compartimos.
¿Es la economía una ciencia anclada indirectamente a el desarrollo de ciencias paralelas?
Concuerdo con Daniel, así como la física se re-estructuro y permitió que la economía y otros campos de estudio avanzarán en sus métodos de análisis gracias a los nuevos paradigmas, considero que a medida que los nuevos estudios permean otras áreas, se ampliarán las maneras de entender y solucionar los diferentes incovenientes económicos, institucionales y epistémicos, etc. a los que se enfrenta nuestra área del conocimiento, tal es el caso de la Economista Duflo (1972) que no se casa con un método de análisis, es heterodoxa y busca combatir la pobreza y por ello la heterogeneidad de su equipo de trabajo para combatir desde diferentes perspectivas el fenómeno de la pobreza.