AGRICULTURA CONVENCIONAL Y AGROECOLOGÍA
104414011202
¿Podría la agroecología ser
una alternativa al paradigma de la agricultura convencional?
Según José Silvestre Méndez
“Un paradigma es la forma en que
percibimos e interpretamos al mundo”, y en las notas filosóficas escritas por Karl
Marx en 1845,
en su tesis numero 11, tenemos “Los filósofos no han hecho más que interpretar de
diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.
En efecto, lo que debemos hacer es transformar esas ideas, las ciencias
deberían trascender y dar razón objetivamente lo que está ocurriendo en la
sociedad, pasar del análisis a proponer cambios y alternativas, poder criticar
lo existente y lo no existente para hacer las transformaciones necesarias.
La agricultura es la base
alimenticia de la población humana, pero en países como Colombia se ha perdido
los saberes ancestrales sobre el manejo adecuado de sistemas tropicales, por el
contrario, se sustituyeron por otras prácticas, llego la revolución verde,
tratando de dar solución al problema del hambre mundial, lo cual trajo el uso
de insumos químicos, la fertilización, fumigación y deshierba. Esto no
soluciono el problema del hambre, lo que causo fue grandes desigualdades entre
grandes y pequeños productores. En Colombia, la agricultura convencional está
basada en los monocultivos, la ganadería
masiva, uso de insumos químicos y trabajo pesado sobre el suelo.
Las prácticas en la
agricultura que se desarrollan están
causando grandes problemas ambientales como la escasez de agua, calidad del
aire y disminución de la flora y la fauna. La degradación de los suelos aumento
debido a la deforestación que se ha generado por la ganadería extensiva y al
uso de glifosato en la lucha contra el narcotráfico, lo cual no solo ha causado
efectos negativos a los mal llamados
cultivos “ilícitos”, sino que también se ha degrado el ambiente, cultivos de
uso lícito, la fertilidad de las tierras es cada vez menor, y las sequias con
cada vez más largas.
Para Armando
Bartra (2008) “otra agricultura es posible. Pero la nueva
revolución verde no puede ser más de lo mismo. El viejo modelo de irrigación,
mecanización, mejoramiento de semillas, fertilización y control de plagas no
sólo se agotó, también mostró su consustancial irracionalidad como paradigma
único”.
Por otro lado, según Altieri y Nicholls (2012), “La Agroecología es la que
ofrece las bases científicas y metodológicas para las estrategias de transición
a un nuevo paradigma de desarrollo. La base cultural, social y productiva de
este nuevo paradigma radica en la racionalidad etnoecológica de la agricultura
familiar campesina, fuente fundamental de un legado importante de saber
agrícola ancestral, de agrobiodiversidad y de estrategias de soberanía
alimentaria”. Por lo tanto, la agroecología está basada en la gestión y
desarrollo de sistemas agrícolas sostenibles, en la producción de alimentos,
pero con una mirada integral acerca del ecosistema, sin dejar de lado el
entorno social. La agroecología se caracteriza por la producción de alimentos
saludables sin uso de insumos químicos y se pueden llegar a alcanzar niveles de
producción mayores a los de la
agricultura convencional.
Con la breve
diferencia plasmada entre agroecología y agricultura convencional, podemos
decir que pese al momento histórico que vive Colombia, sería muy pertinente
romper con el paradigma de la agricultura convencional, que se pueda aplicar
esta nueva alternativa, que permita a los hogares mejorar su calidad de vida,
recuperar sus saberes ancestrales para la siembra de sus productos, que las
familias puedan disfrutar de sus platos sabiendo que no están consumiendo
grandes cantidades, sino calidad de productos que ayuden a mantener o preservar
su salud, también que se busque el cooperativismo, que no haya competencia
entre los campesinos, pues las tierras deben ser para quienes la trabajen, y
los mejores productos deberían ser para su consumo y no para el comercio. Por
lo anterior la relación entre comunidades, familias y sujetos debe ser de
asociatividad para lograr una óptima producción y distribución de sus productos
que no necesariamente se basen en transacciones económicas, sino que pueda
haber trueques, que nuestros pueblos tengan una economía popular, social y
solidaria. Para lo anterior no es necesario que la comunidad pierda sus
costumbres, culturas y saberes, por el contrario, se busca que la comunidad
conserve y recupere los saberes
ancestrales que tenían antes de la implementación de agriculturas europeas.
En el anterior
párrafo hacía referencia al momento histórico, y lo traigo a colación pese a
que con la implementación de los acuerdos de paz firmados entre el gobierno y
Las FARC EP, al campo colombiano se le abren muchas puertas para poder diseñar
otras economías, esperamos que haya garantías para poder romper con antiguos
paradigmas que limitan la participación de las comunidades indígenas, afros y
campesinas en escenarios políticos, sociales y económicos. En los acuerdos se
habla de economías solidarias, para lo cual se espera que las dos partes
cumplan para que los campesinos pequeños productores puedan tener acceso a la
tierra y a las garantías para la producción y comercialización.
A manera de
conclusión, puedo decir que es necesario romper con paradigmas que al
afianzarse a una verdad absoluta están permitiendo daños económicos, sociales y
sobre todo daños ambientales donde el cambio climático será una de las mayores
preocupaciones, a parte del problema de la escasez de alimentos y salud en
general. Por lo anterior, es necesario empezar a fortalecer esa nueva
alternativa y no quedarnos observando e interpretando la realidad, debemos
transformarla y encontrar esas mejores condiciones para la sociedad que no ha
podido trascender pese a que no ha habido rupturas significativas en el sistema
de producción capitalista.
Comentarios